Beethoven como icono cultural: multiplicidad de significados
Aproximarse a la figura de Beethoven resulta complicado porque, además de su papel dentro de la música, hay que resaltar que Beethoven ha permanecido durante los últimos doscientos años como un icono cultural en todo occidente. Las distintas transformaciones sociales, económicas y culturales, las distintas guerras, las distintas situaciones políticas que han ocurrido en estos dos siglos siempre han contado con Beethoven, o más bien con el uso de Beethoven como icono, entre sus filas.
Ya en vida, tras el célebre artículo de E.T.A. Hoffmann (1810) sobre la Quinta Sinfonía, Beethoven pasó a encarnar la figura del genio romántico por excelencia, con las variantes del nacionalismo alemán. La políticamente controvertida figura de Wagner y su reivindicación de la Novena como obra del genio alemán, guiarán la aceptación de Beethoven por parte de los nacionalsocialistas como "uno de los suyos”, mientras que los resistentes antinazis también consideraban al Beethoven admirador de la Revolución francesa "uno de los suyos". Por curioso que parezca Beethoven sólo estuvo prohibido en China durante la época de la Revolución cultural, pero por poco tiempo. Ya en nuestros días la famosa Oda se ha convertido en Himno de la Unión Europea.
En esta faceta de icono, la creación de Warhol igualó el coloreado semblante de Beethoven al de la sopa Campbell y al de Marilyn Monroe. Los cantantes de rock hacían versiones del Himno, mientras que Alex, el protagonista de la Naranja Mecánica de Kubrick, sólo encontraba placer en la violencia-sobre todo sexual- y en la música clásica- sobre todo en la de Ludwig van.
Este breve resumen del éxito pop, político, de mercado, romántico, cultural y musical sólo quiere destacar la multiplicidad de significados que encarna Beethoven y la dificultad de sustraerse del icono para llegar al músico.
